Según un tal señor Munilla que se difraza cada día para soltar arengas ante cualquiera que prefiere oirlas a saber como es el mundo en realidad, es peor la pobreza espiritual que los desastres acaecidos en Haiti.
Esa pobreza espiritual, habría que recordarle al señor Munilla, está arraigadísima en su "club" a tenor de los últimos escándalos (y no los únicos) en Irlanda. Esa pobreza espiritual que hace que algunos compañeros de trabajo vayan a misa en Mercedes mientras sus feligreses van a los comedores sociales por algo de pan.
Esa pobreza espiritual que discrimina a la gente por su orientación sexual llamándoles enfermos reeducables.
Esa pobreza espiritual que niega todas las evidencias científicas conseguidas a base de esfuerzo y progreso para poner por delante una charlotada infame e indignante para cualquier persona con capacidad de raciocinio.
Una organización que en su larga historia violó ,mutiló,  descuartizó, quemó y asesino en nombre de Dios y por lo visto aun sigue algunas de estas prácticas es inconcebible que intente soltarnos sermones.