Yo tengo una filosofía de vida algo hippie vaya eso por delante. Pero eso no quita que la vida sería mucho más agradable para todos si no existieran los reproches. Y digo los reproches, porque cuando uno hace algo mal y repercute en otros, estaría bien que se comentara sin más , dándole al tema la importancia que tiene, pero sin hacer pasar el mal trago a la persona a quien se recrimina su actitud. ¿Qué gana la persona a quien le reprochan algo? De momento, un disgusto. Y ¿qué gana la persona que reprocha? Aquí entramos en un tema escabroso, pues mi opinión es que al reprochar lo que se consigue es extraer nuestra ira y endosársela al reprochado. Así pues, un reproche es un acto de sadismo.
Voy a poner dos ejemplos aclaratorios.

Ejemplo 1
- Mira, perdona, intenta vigilar la proxima vez porque esto no está bien y nos han llamado la atención.

(respuesta acorde a la frase anterior)
- Uy, perdona, lo siento, intentaré que no pase más, gracias por el aviso.

Ejemplo 2
- A ver, quien ha sido el gilipollas que ha hecho esto. No ves que al entregarlo he quedado como un imbecil. Que sepas que me he llevado una bronca por tu culpa, cretino.

(respuesta que deberia ser acorde a la frase anterior pero que casi nadie se atreve a decir porque normalmente el reprochador hace uso de su poder por encima de nosotros para reprocharnos y quedarse tan ancho)
- Pues te jodes, si le hubieras echado tu un vistazo igual te hubieras fijado que estaba mal, gilipollas.

Así pues , puestos a escoger, escogería la primera por ser la más racional, mientras que la otra es la más animal.

¿A qué teneis a alguno de estos animales cerca en el trabajo?