La mayoría igual no tiene esa sensación porque no se ha movido muchos metros del lugar de nacimiento. Pero estar lejos de casa es una sensación un poco atormentante. Si se lleva bien no hay problema. Ser ciudadano del mundo está bien. Pero aunque tu familia ahora es tu mujer y tus hijos, y tu casa es otra, al resto no te los puedes llevar a cuestas. Viven donde viven y no hay más remedio que aceptarlo.
Llegamos a una edad en que piensas que a tus progenitores les queda menos vida que la vivida y que tu estás demasiado lejos y a veces se te encoge el corazón pensando en que si las cosas fueran diferentes podrías visitarlos más a menudo, que los años pasan rápido y las oportunidades de verlos son pocas. Es una pequeña tortura por la que hay que pasar, pero la vida viene como viene y hay que aceptarla. Hoy es el cumpleaños de mi madre y no estoy alli. Morriña.