Prefacio
Desde que tengo uso de razón (pasada la adolescencia) siempre he querido ser padre. Vaya esto por delante, no sea que alguien me achaque que soy un desgraciado por la vida que llevo o soporto una carga no deseada. Corolario: soy feliz con mi vida.

La naturelaza es sabia.Digo sabia por no llamarla hija de la gran chingada que diría un mejicano y suena menos fuerte que la expresión española.
Me explico.
Tengo dos niños y he de reconocer que se pasan muy buenos momentos con ellos.Los quieres con locura hasta límites insospechados. Es más, te planteas que si alguna vez fuera necesario por ellos traspasarías tu moralidad por protegerlos. Los ves crecer como personitas, ir forjando su caracter, aunque de fábrica ya traen genéticamente el suyo. Vivir problemas, solucionarlos, tropezar dos veces en la misma cosa.
¿Por qué digo entonces que la naturaleza es "sabia" ?

Punto uno.
La naturaleza creo el acto sexual tan placentero porque si no fuera asi iba a tener hijos la madre que la parió.Es tan fuerte el deseo y las feromonas que de hijos (no diré no deseados que me suena fatal) no buscados está lleno el mundo.

Punto dos
A las mujeres se les activa el reloj biológico que es más preciso que el atómico que determina la hora y zasss, a ponerse al tema. Hay que tener un hijo si o si. Es superior a sus fuerzas. Las posee el deseo y no hay manera de borrarlo. Son como los espías latentes de The Manchurian Candidate.

Punto tres
La naturaleza dotó a la mujer con el poder del olvido para que el hecho de tener el primer vástago no fuera condicionante para no tener uno más en su puñetera vida.Tener un hijo es una carga que una mujer lleva 9 meses (unas más felices que otras) y soporta toda la vida. Pero cuando el pequeño tiene una cierta edad a la mujer se le olvida lo duro del proceso y le vuelven las ganas de un segundo. Esto se refleja en las frases zylon implantadas en su córtex del tipo "¿No vamos a dejar que esté solito?" , "Mírale pobre, no tiene con quien jugar" o "No vamos a notar el cambio de n a n+1".

Una vez puestas las cartas sobre el tapete diré que tener hijos es maravilloso aunque cambie nuestra vida de tal manera que en momentos puntuales nos replanteemos si no hubiera sido mejor el no tenerlos (cuando se cargan la figurita que tanto queremos, pintan el sofa a rayotes imborrables, embozan el lavabo, se mean por doquier, no duermen 2 noches seguidas, se pasan el invierno malitos, dicen NO a todo...). Pero desear tenerlos y asumir su presencia no deja de ser parte de nuestro proceso de madurez. Si todo el mundo fuera egoista y no tuviera hijos , la vida del ser humano sobre el planeta se acabaría. Aunque antes de tener hijos sería más loable (si fuera más fácil) el atender a los que ya están en otras partes del mundo para que no les faltara de nada.