Supongo que para el que no ha nacido cerca de él, la cosa será diferente. Dicen que no se añora lo que nunca se ha tenido. Pues dicho esto, solo comentar que mañana me voy a ver, ademas de la familia, el mar.
Necesito una dosis cada equis tiempo o creo que sería capaz de golpear con el Martillo de Thor el suelo con la vana ilusión de que el mar entrara por la resquebrajada tierra.
Lo añoro bastante: su arrullo, su color, su olor.
Me faltan muuuuuchos años para jubilarme, pero dentro de lo posible la idea es jubilarse en un pueblo costero. Mi mujer es igual que yo ya que aunque nació en la otra punta de la península también nació en la costa.
Me iré a dormir pensando que mañana me pasearé por ese paseo marítimo con palmeras y bancos viendo los barcos pasar y el oleaje golpeando los pequeños rompeolas donde dormitan los cormoranes.